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FINAL FANTASY XVI - PLATINO

Foto del escritor: Juandi Criado
Juandi Criado
16 sept 2023
8 min de lectura

Actualizado: 29 jul 2024

EL LEGADO DE LOS CRISTALES

Tras casi tres meses y más de 130 horas de juego, he completado Final Fantasy al 100% (dos veces) y puedo decir, sin temor a equivocarme que estamos ante uno de los mejores y más revolucionarios FF que se han creado. Y es que cada Final Fantasy es hijo de su época y este XVI es hijo del año 2023, de una época en la que un chaval de 20 años no había nacido cuando salió FF X, para que me entendáis.


Desde que se anunció en 2019, un año antes de que saliese a la venta PlayStation 5, Final Fantasy XVI provocó controversia debido a que por primera vez en la saga abandonaba de forma definitiva el combate por turnos para ofrecernos un RPG de acción en tiempo real, sin experimentos y con el director de combates de Devil May Cry 5, ahí es nada. A pesar de todo, los tráileres mostraban un nivel audiovisual tremendo y la historia que nos presentaban se antojaba épica, volviendo a los orígenes medievales y los "Cristales" míticos de los primeros Final Fantasy. El juego ha sido dirigido por Naoki Yoshida (FFXIV) y su estilo gráfico se hace notar en cada uno de los personajes y en la ambientación que presenta. Tras dos años de espera y con el hype por las nubes, por fin he podido catar y terminar uno de los mejores Final Fantasy que se han hecho, guste o no.


La historia nos sitúa en Valisthea, un mundo dominado por los "Cristales Madre", una fuente de éter inabarcable que permite a los "portadores" usar la magia. Estos "portadores" están marcados con en la cara como símbolo de esclavitud, pues para el resto del mundo están maldecidos. Dentro de estos existen unos elegidos llamados "Dominantes" capaces de invocar a Eikons, las invocaciones de toda la vida, con un poder sobrehumano y que a su vez son utilizados como armas en guerras entre los distintos reinos.



En el Reino de Rosaria empieza nuestra historia, la historia de Clive Rosfield, primogénito del archiduque de Rosaria y guardia Ducal de su hermano Joshua, dominante del eikon de fuego Fénix. Tras su visita al Pórtico del Fénix, somos testigos de una traición sin precedentes y Joshua, quien aún no domina a su eikon, ve como asesinan a su padre delante de sus ojos, liberando así el poder del Fénix y desatanco el caos. Clive ve como su mundo se desmorona ante sus ojos pero más aún cuando un segundo eikon de fuego hace su aparición. Se trata de Ifrit, y este acaba con la vida de su hermano Joshua en una batalla de eikons épica que será recordada como el incidente del Pórtico del Fénix.


Años después, encarnamos a Clive, el cual ha sido esclavizado y lucha para el reino de Sanbreque, artífices de la traición que destruyó su familia. Nuestro protagonista, liberado a manos de Cid (el dominante de Lamú) descubre que puede absorber los poderes de otros eikons y usarlos a su antojo. Gracias a este poder se embarca en un viaje en busca del segundo eikon de fuego y la verdad sobre lo que ocurrió en el Pórtico del Fénix. Para ello, Clive se alía con muchos personajes que va conociendo a lo largo de sus viajes y gracias a Cid, quien lucha por proteger a los portadores (usuarios de la magia que son marginados y utilizados) y darles una vida mejor. Para ello, ha creado "La Guarida", lugar en el que se refugian y en el que se cuecen todos sus movimientos.



Desde el principio de la aventura, FFXVI muestra un claro enfoque adulto, mostrando desnudez y sangre en partes iguales por primera vez en la saga.








Como ya he mencionado al principio, Final Fantasy XVI abandona por completo el sistema de combates por turnos para centrarse única y exclusivamente en la acción, basando su combate en un sistema de combos simple pero profundo. Atacamos con cuadrado y lanzamos magia con triángulo, pudiendo combinarlos para alargar los combos y dañar a nuestro enemigo. Lo principal en enemigos importantes es quitarles la barra de vulnerabilidad para aturdirlos y hacerles más daño aprovechando los poderes de los eikons. Estos poderes se usan pulsando R2 y asigando ataques a cuadrado y triángulo. Podemos elegir hasta tres poderes de eikons para usarlos en combate, cada uno de ellos con una habilidad asignada de serie, como pueden ser esquivas, agarres, bloqueos o ataques. Además, una vez que dominemos esos ataques en el tablero de habilidades podremos asignar ese mismo ataque a otro eikons y así poder usar ataques más variados.



El combate resulta, a decir verdad, muy sencillo. No me he visto forzado con ningún jefe, es más, creo que es el primer FF en el que llego al jefe final y lo he matado a la primera y sin sufrir (también iba bastante sobrado de nivel la verdad). Esto no quita que no hayan jefes difíciles, pues el juego cuenta con enemigos secundarios llamados "escorias" que son bastante difíciles y otorgan objetos muy importantes a la hora de fabricar armas y accesorios. Lo bueno que tiene el combate de este FF es que siempre es muy espectacular. Clive se mueve de forma muy fluida y los combos se ejecutan muy fácilmente. Yo lo he jugado en modo Acción y sin ningún tipo de ayuda pero hay un modo que es básicamente pulsar el cuadrado y ver cinemáticas (temas de inclusión y tal) que es el modo Historia y equipar a Clive con objetos de esquiva y ataque automáticos, muy aconsejable para mancos. Eso sí, si jugáis al juego en la dificultad FINAL FANTASY, la cosa cambia un pelín. Y también realizar todas las secundarias para aumentar el número de acompañantes en combate.


Pero para espectacular los combates entre eikons, la salsa de la historia. Ver en pantalla a Ifrit luchando con Titán, Bahamut, Odín... es impresionante. Combates muy largos y llenos de giros en los que se mezclan con cinemáticas, acompañados de una espectacular música y haciéndonos sentir el poder de los eikons en nuestros Dual Sense.



A parte del combate, como todo FF, el juego nos ofrece exploración en un mundo fantástico y lleno de vida. Valisthea es un mundo enorme, que sin llegar a mostrarnos un mundo abierto como en FFXV, nos brinda la oportunidad de movernos por zonas muy amplias y la posibilidad de movernos por un mapamundi de manera instantánea. Las ciudades están llenas de vida y en ellas podremos comerciar, adquirir nuevas armas y completar misiones secundarias, que sin llegar a ser nada del otro mundo, aportan mucha información sobre el mundo en el que se desarrolla esta historia y a mí me ha servido para entender el final. En serio, haced las misiones secundarias porque sino el final os va a dejar roto.


Algunas de las misiones secundarias son "obligatorias" si queremos mejorar el equipo de Clive. Algunas mejoran las habilidades del herrero para poder crear armas y accesorios, otras misiones nos permiten mejorar la potencia de objetos consumibles y la cantidad que podemos llevar y otra en particular nos permite usar chocobos, sin ella no vais a montar en uno en todo el juego.


Aunque se parte rolera más pura no está explotada, la mejora del armamento es fundamental para avanzar, pues los combates se pueden hacer eternos si no mejoramos nuestra espada. Para ello tendremos que conseguir una serie de objetos y entregarlos al herrero en "La Guarida" para crear y mejorar armas y accesorios que nos potenciarán la defensa, la fuerza y la vida. En este FF no existen los estados alterados, ni debilidades ni nada parecido a ataques elementales que puedan herir a un enemigo de una forma u otra. Olvidaos de atacar a un Boom con Hielo para dañarlo porque no tiene efecto, sólo sirve quitarle vida a base de combos y ataques especiales. Sí, el elemento rolero brilla por su ausencia pero es que sus creadores se han hartado de decirlo, FFXVI es un juego de acción al 100% y no han engañado a nadie, el que se haya querido dejar engañar es el que tiene el problema.



Yo he disfrutado de recorrer cada escenario, de hablar con sus NPCs, incluso de las misiones secundarias. He montado en chocobo, me he enfrentado a todos las "Escorias", he mejorado cada arma, cada amuleto, cada equipaje... El sistema de combate es un elemento más de un juego que brilla en lo que quiere ofrecer: UNA HISTORIA APASIONANTE CON UN MODO DE JUEGO PARA TODO EL MUNDO, simplemente brilla en todo eso.


Si sólo te quedas con la historia principal, tienes un gran juego, con grandes personajes, una música insuperable, momentos inolvidables y un sistema de combate fácil e intuitivo para todo el mundo. Pero es que si quieres profundizar y conseguir el platino, tienes el modo de juego FINAL FANTASY, que es el New Game + pero con una dificultad endiablada. Además existen como ya he mencionado, las "Escorias", objetos coleccionables, las "Ordalias", que son unos combates contrarreloj para probar las habilidades de cada eikon y muchas misiones secundarias.




Recorrer los escenarios a lomos de tu chocobo es una delicia.



Por poner un punto negativo, las misiones secundarias llegan (la gran mayoría) en la segunda mitad del juego y coinciden con un bajón argumental que no remonta hasta el final del juego. Por así decirlo, hasta el 50% de la aventura es un 10, del 50% al 85% da un bajón importante y del 85% al 100% vuelve a subir de manera sublime. Sin entrar en spoilers, hay gente a la que el enemigo final no le ha gustado, pero a mi me ha parecido un ser bastante intimidante y con un trasfondo que espero que en algún DLC podamos ver con más detalle.


Gráficamente, el juego tiene momentos que te dejan loco y otros que parecen de principios de la pasada generación. Lo que si me llama la atención es que han plasmado a la perfección el apartado artístico del juego, es decir, los personajes se ven igual a los bocetos realizados a mano. Las batallas de eikons, de verdad, de lo más tocho que he visto en una consola en mi vida. Entre la música, los gráficos, el mismo combate... todo es un espectáculo sin precedentes.



Cuando le he visto un poco más las costuras es cuando he realizado la segunda partida en NG+. Me explico... al ir a saco a por todo, saltando todas las cinemáticas, conversaciones y demás, el juego se basa prácticamente en ir de punto A a B, hablar con personajes y matar enemigos y jefes, poco más. ¿Lo bueno? que lo hace bien. Las conversaciones con los NPCs son interesantes ya que te desvelan mucho lore de Valisthea, los combates se hacen muy amenos a medida que vas desbloqueando habilidades y vas subiendo de nivel y la dificultad FINAL FANTASY añade nuevas armas, accesorios y enemigos. Algo que no me ha gustado en esta segunda partida ha sido la durabilidad de algunos combates, es decir, en la primera partida lo disfrutas ante el desconocimiento pero en una segunda partida en la que vas a saco a por el trofeo, se hacen interminables, más aún cuando cuentan con más vida. Recomiendo, simplemente para ir más rápido, equipar la ayuda de la esquiva automática, aunque sigue siendo más satisfactorio realizarlas manualmente.


La recolecta de materiales sí me ha parecido más entretenida, teniendo que derrotar a todas las escorias y forjar cada arma y accesorio me ha parecido muy entretenido. Luego hay tareas que no cuentan como platino, como llegar a nivel 100, esta última de conseguir todos los objetos equipables o conseguir todas las melodías.





Llegar al nivel 100 no es tarea fácil, requiere de paciencia y destreza.





Si la historia principal de por sí te gusta pero no eres completista, no recomiendo hacer el juego al 100% para el platino. Simplemente ceñíos a la historia y disfrutad de una experiencia audiovisual y jugable que nunca olvidarás. Yo sin embargo he disfrutado de las más de 130 horas que he jugado a Final Fantasy XVI y es un viaje que espero retomar muy pronto gracias a los recién anunciados DLCs que llegarán próximamente.


Sin más, jugad FINAL FANTASY XVI, es una OBRA MAESTRA (IMPERFECTA).


Aquí os dejo una mini reseña mostrando mis últimos minutos en FFXVI.









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