RISE OF THE RÕNIN - PLATINO
Actualizado: 23 sept 2024
UN PLATINO MUY TRABAJADO

Hablar de un exclusivo de Sony casi siempre es sinónimo de calidad, por eso, cuando me encuentro con juegos que llevan el sello de Studios Sony bajo la manga pienso que me voy a encontrar con una obra maestra difícil de olvidar. No es el caso que nos trae hoy a este análisis pero, tiene la obligación todos los exclusivos de ser obras maestras? o se convierten en malos juegos por no serlo? A continuación os comento el camino al Platino de Rise of the Rõnin.
Rise of the Rõnin nos sitúa a mediados del siglo XIX en un Japón que se está abriendo a occidente, con lo que ello contrae, ya que siempre ha sido un país con su cultura propia y con la cual han forjado durante siglos su especial forma de vida. Nosotros encarnamos a un Rõnin creado por nosotros o si queremos podemos dejar el aspecto por defecto (que es lo que yo he hecho) pudiéndolo modificar a lo largo de la aventura. El prólogo del juego nos muestra cómo nuestra aldea natal es invadida y masacrada ante nuestros ojos y por lo cual juramos venganza junto a nuestra "hoja gemela", nuestra hermana y compañera de armas.
Tras ese acontecimiento, un salto en el tiempo nos pone ya en la piel de nuestros personajes de adulto, pudiendo elegir tanto al chico como a la chica para la aventura. Al pasar a contarnos la historia principal, nos enteramos del que el shogunato, facción a favor del avance tecnológico de Japón, está negociando con EEUU un tratado comercial a espaldas de la aldea, por lo que nuestra maestra nos envía a una misión junto a nuestro Filo Velado (compañera de armas). Como no podía ser de otra manera, se lía la cosa y nuestro Filo Velado acaba mal herida y capturada por el enemigo, nuestra maestra se enfrenta a nosotros para intentar evitar que salgamos en busca de nuestra compañera de armas y al llegar a Yokohama, nos encontramos con un país que se debate entre el progreso o seguir aislados del mundo.

Pasando ya a hablar del juego en sí, ROTR es un juego de acción en mundo abierto con toques de rol, muy al estilo Assassin´s Creed, Ghost of Tsushima, Sekiro, Ni Oh o Ninja Gaiden, de los cuales coge muchos de sus aspectos jugables. Por ejemplo, el sistema de "hogueras" de los Souls, está reflejado pero no tan separados unos de otros sino que encontraremos muchos a lo largo del mapa, sirviendo estos como si fuesen atalayas que amplían el mapa y revelan ubicaciones e iconos. El mundo está bastante bien ambientado pero da la sensación de ser siempre el mismo escenario vayas donde vayas, por lo que al jugar más de 20 horas al juego deja de impresionar. A decir verdad, en ese aspecto el juego impresiona poco o nada ya que el apartado técnico es flojo, no llega a ser malo pero estamos en PlayStation 5, se espera mucho más de un juego exclusivo que perfectamente podría haber salido en PlayStion 4 sin problemas. Aún así tiene detalles bastante buenos como la vegetación, los ciclos día y noche y la iluminación. En general, su apartado audio visual cumple más por su apartado artístico que por su calidad técnica. Eso sí, en Japón seguramente habrán flipado con la recreación de edificios históricos y demás.

Su gameplay sin embargo es genial, el sistema de combate está muy bien resuelto, mezclando diferentes estilos de combate y manejo de armas y plasmando lo que mejore sabe hacer el Team Ninja, combates espectaculares con desmembramientos, contra ataques, esquivas y ataques especiales, al o que también se a añadido el uso de armas a distancia como escopetas, pistolas, shurikens y arcos, entre otros. Es fundamental, como en Sekiro, el uso del parry para romper la postura enemiga y asestar ataques especiales a nuestros enemigos. Nosotros también contamos con una barra de resistencia y de postura, así que tendremos que medir nuestros ataques para no quedarnos vendidos ante el enemigo. Existen muchos tipos de armas, desde katanas, mandobles, dobles katanas a sables, lanzas o bayonetas entre muchas otras. Podemos llevar hasta dos armas de cada tipo, alternándolas entre sí durante el combate. Cada una de ellas tiene distintos tipos de posturas que usaremos para romper la defensa del enemigo. Además, podemos atribuir a nuestras armas distintos elementos como fuego, electricidad o veneno para hacer más daño. Lograr alcanzar el rango de Maestría con cualquiera de las posturas es una tarea bastante difícil y uno de los trofeos a conseguir.

Los ataques a distancia, para mi gusto, no están muy bien implementados, me parecen lentos y algo torpes a pesar de poder mejorarlos en el árbol de habilidades. Pasando a hablar del árbol de habilidades, este se divide en varios factores como la fuerza, la destreza, la inteligencia y el carisma. Mejorar uno de ellos al completo requiere de mucha estrategia ya que los puntos de habilidad están repartidos en las misiones secundarias y para conseguir el trofeo tendremos que superar TODAS. Los compañeros que nos acompañan durante la aventura también podrán ser mejorados otorgándoles diferentes pergaminos, pudiéndolo manejar hasta dos de ellos combate.
Los enemigos, a pesar de ser muchos y de diferentes facciones, al final se vuelven repetitivos y los jefes finales, a veces tienes la impresión de que son un calco del anterior, cambiando sólo de tamaño y de estilo de combate. La dificultad en los combates reside en que no sabes cuando te van a realizar un ataque u otro, pues los movimientos parecen antinaturales y realizar el parry requiere de una precisión milimétrica.

También contamos con el típico ataque de "furia espartana" de God Of War para entrar en un modo de trance en el que hacemos más daño a los enemigos y no gastamos barra de resistencia.
Metiéndonos ya en el terreno de las secundarias, he de decir que son demasiadas y la verdad que si la historia de Japón te interesa poco o nada, estas pueden llegar a ser bastante agobiantes. Llegó el momento de pasar las conversaciones e ir directamente al meollo del asunto que básicamente es igual en todas, ir de punto A a punto B y acabar con los enemigos, no tiene más. Aunque nos dejan la opción de usar el sigilo con herramientas como el gancho, armas a distancia y planear por encima de los enemigos y ejecutarlos desde el aire, al final todo se reduce a enfrentarlos directamente. A parte de las misiones secundarias, tenemos las típicas tareas que siempre han ofrecido los juegos de Ubisoft, pero que aquí se limitan a buscar gatos, hacer fotografías y abrir cofres. Lo malo es que son muchísimos gatos (100) y la recompensa tanto en los gatos como en lo demás no merece la pena salvo el trofeo que te dan. Para desbloquear todos estos coleccionables, normalmente tendremos que limpiar las zonas de enemigos que están bajo el dominio de algún fugitivo, que suelen ser jefes bastante más fuertes. Una vez limpia la zona, se activan los puntos de control y la lluvia de iconos.

Al contar con diferentes facciones, elegiremos a lo largo de la historia cual nos conviene más, si ir en contra o a favor del shogunato. Estas decisiones harán que se activen Misiones de Vínculo con cada uno de los personajes que vamos conociendo, pudiendo repetirlas en el end game para así conseguir el trofeo. Este último es el que más me ha costado al tener que repetir varias conversaciones, elegir sabiamente las respuestas y salvar la vida de varios personajes secundarios. Aún así, no me ha llevado mucho tiempo. Cabe la posibilidad de jugar estas misiones, o bien con los compañeros que has conocido durante la aventura o con amigos tuyos en el modo online, el cual no he probado ni sin querer.
Como curiosidad, podemos forjar distintos tipos de relaciones con los secundarios, tanto de amistad como amorosa, pudiéndose romper si no queremos seguir estrechando lazos con ellos. Durante la aventura, uno de los personajes secundarios principales murió y la verdad que quedé sorprendido. Lo bueno es que al repetir la misión te dan la opción de reflejar el resultado en tu partida actual, cambiando por completo el devenir de la historia.

Una cosa que no he comentado es el desplazamiento por el escenario. Tendremos a nuestra disposición caballos de todo tipo pero sabéis qué? me he quedado con el mismo desde el principio puesto que sólo lo he usado en distancias de menos de 300 metros, de verdad, en todo lo demás, viaje rápido... No merece la pena recorrer escenarios prácticamente idénticos cuando tu objetivo principal es la misión que tenemos activada. A pesar de encontrarnos con misiones espontáneas tanto de NPCs normales como algunas que son a favor o en contra del shogunato y que al realizarlas nos dan recompensas menores. Las ciudades presentan edificios por los que podremos trepar con el gancho, muy similar al de Sekiro, que también usaremos para lanzar objetos a los enemigos, agarrarlos y arrastrarlos hacia nosotros o lanzarlos.
En cuanto al crafteo, bastante olvidable o al menos a mí no me ha servido de mucho. Se pueden crear medicinas, distintos tipos de pociones que otorgan o curan estados alterados, mejorar armas, accesorios, etc. Yo principalmente me quedaba con el arma que mayores estadísticas tenía sin tener que recurrir nunca a mejorar nada salvo para conseguir algún trofeo relacionado.
Antes de finalizar comentar que el juego está tanto doblado como traducido al castellano pero que yo lo he jugado como Dios manda, en japonés con subtítulos en castellano.

En definitiva y para ir cerrando el análisis, Rise of the Rõnin, sin parecer un mal juego, me ha gustado a medias. A destacar su sistema de combate y fluidez en su gameplay general y en su contra una historia que va de más a menos, unos gráficos demasiado simplones y una cantidad de misiones secundarias y coleccionables que no invitan a completarlo al 100% salvo que quieras, como en mi caso, conseguir el Platino. Si eres fan de Japón, te gustan los juegos de mundo abierto y el sistema de combate de Ninja Gaiden, Sekiro o Ghost of Tsushima, puedes encontrar en este juego un entretenimiento bastante agradable pero que no te cambiará la vida.




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